[Un Café Con] Natàlia: dos madres y ningún padre

Dos madres

La típica familia normativa de padre y madre con dos hijos -a ser posible la parejita- con el monovolumen y el perro junto la casa ya no es el único modelo familiar.

La sociedad está evolucionando, aunque a un ritmo lento, y el modelo familiar tradicional está cambiando. Hay familias de muchos tipos. El género de la pareja no determina que sean una familia. Por qué seamos sinceros, hay miles de parejas heterosexuales que se han divorciado rompiendo el núcleo familiar.

Pero tristemente, aún falta visibilizar estos diferentes modelos familiares para poder normalizar, y la clave está en educar des de niños en que hay diversidad.

Por eso, hoy tengo el placer y el honor de tomar UN CAFÉ CON …. Natàlia Cremades: madre, maestra, y autora del libro Ella es Mía.

Hoy Natàlia quiere compartir con nosotros su precioso modelo familiar.

 

  • Familia de dos madres.
  • Con Leo, su hijo.
  • Y ningún padre.

 

Cuando asumí mi condición sexual tuve muchas dudas. Algunas sobre cómo sería mi familia, en el futuro. Si tendría hijos. Porque ya no era solo mi -nuestra- vida como lesbiana, sino que, sería la vida de un ser que aterrizaba sin elegir. Aunque creo que, si hubiese tenido un hombre como pareja, no hubiera tenido menos dudas… Plantearme la maternidad fue un proceso lleno de reflexiones.

Vengo de una familia tradicional, mis padres están juntos de toda la vida, y de ellos he aprendido que la familia no la hace la sangre. La hace el amor, el respeto, la compañía, el no faltarse… Que hay personas que son tu familia con quienes no compartes genes, igual que, en muchos casos es al revés.

Con los años perdí el miedo y la vergüenza, y hoy somos una genial -qué diré yo- familia de una mamá, una mami, un perfecto Leo y nuestra perra Indiana. Y, si la Ciencia quiere, algún día aumentaremos. Porque ser madres está siendo la mejor de las aventuras, porque quiero compartir la vida con ellos, porque quiero que juntos aportemos para hacer de esta sociedad un lugar mejor.

Aún no ha llegado el momento de explicarle a nuestro hijo como ha sido posible que lo tuviéramos, tampoco sé cómo será, o si llegará el momento en que él quiera sentarse a hablar. Es de lógica que no fue concebido de una manera “natural” -la naturalidad daría para otro tema-, así que no lo tratamos como si fuera un secreto. Y aunque todavía no lo entiende, sí que alguna vez le digo que un doctor nos ayudó a que exista.

Lo que más me molesta es la gente que habla del “padre”. Cuando digo que NO tiene padre, y no lo entienden… Porque para la mayoría de las personas su padre es quien les ha criado, pero para mi hijo lo es un muchacho que un día posó su “esencia” en un botecito. Pues no. Deberíamos darles un poco más de valor a palabras como madre, padre o familia, y darnos cuenta de la grandeza que hay detrás de esos títulos, que no todo el mundo merece.

Un apunte, aunque las lesbianas tengamos hijos por reproducción asistida no es oportuno preguntar si ha sido IA, FIV, cuantas veces… igual que yo no pregunto cuando se produjeron los embarazos ajenos. Si nos apetece, ya lo contaremos.

Desde que me quedé embarazada han pasado más de tres años, en los que ha habido muchas explicaciones. A veces es agotador tener que matizar que somos dos madres, cuál de las dos lo gestó, ¡cómo elegimos el orden de los apellidos!, o el día que fuimos a registrarlo y me exigieron un papel médico conforme me había sometido a un tratamiento -hecho que no se le pide a NADIE más, excepto a las lesbianas-.

Debería dar gracias -ironía- por no haberme tenido que enfrentar a nadie, aunque muchas veces se puede oler la condescendencia a kilómetros. Y reconozco que me hace gracia cuando ves a alguien que le cortocircuita el cerebro al decir: Soy su madre. Sí, ella también lo es. Porque la sociedad aún no está en el punto que debería. Tenemos los derechos y parece que con eso está todo hecho, pero no, convivimos con personas no con leyes.

Espero que llegue el día en el que no se nos considere una familia “diferente”, porque no lo somos. Será cuando deje de haber gente que se crea con derecho para opinar sobre cómo debemos vivir nuestras vidas. Ni yo, ni mi familia, ni ningún tipo de familia que se base en el amor y el respeto, tienen que “parecer bien” –“si yo lo respeto, pero no me parece bien” esta frase da puntos extras para el carné de persona ejemplar en la sociedad, sin contar que quienes dicen eso ya ofenden-. Que las lesbianas -personas LGTBI en general- podamos tener hijos no es opinable.

Tenemos que empezar a mirar más allá de nuestro ombligo, y ver que cada cual elige, si puede, vivir la vida de la mejor manera, intentando ser feliz, buscar su camino… y deberíamos dejar de ir poniendo piedras en caminos ajenos, e invertir esa energía en ser mejores y hacer mejores a quienes nos rodean.

 

Muchas gracias amiga Natàlia por presentar tu familia y tu visión con tanta sinceridad y sensatez. Hay mucho camino por recorrer, en pro a la igualdad, la normalidad y la tolerancia. ¿Qué más da cuántos o quiénes formen una familia? Lo importante es el respeto y el amor que hay en ella.

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Sobre nosotros Eli Soler

Blog especializado en Adolescencia y Educación, con recursos educativos para padres y madres de adolescentes y profesorado.

6 comentarios

  1. Me ha encantado. En nuestras manos está que esto cambie. Porque los niños no tienen perjuicios somos nosotros los que se los inculcamos. Y ellos son los adultos de mañana no?
    Un abrazo!

  2. Mamá Pingüino

    Me encanta la historia de Natalia y me siento muy identificada. Nadie entiende que simplemente hay un donante y tienen esa costumbre de decir: “si bueno, pero es el padre” Hay mucha desinformación y mucha gente que no quiere escuchar y aprender porque no ve más allá. Gracias por estas entrevistas que dan mucha luz!

    • Es una falta de información y de respeto, decir que el donante es el padre, una persona que solo da su material genético, nada más. Por eso es importante visibilizar que hoy en día hay muchos modelos familiares, no solo el tradicional.
      Gracias por comentar, un abrazo!

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