La importancia de la amistad en la adolescencia

La importancia de la amistad en la adolescencia

 

Sin lugar a dudas, la adolescencia es una etapa de grandes cambios. Cambios a nivel físico, a nivel sexual, a nivel social, emocional y cognitivo. Y estos cambios, ponen en manifiesto la importancia de la amistad en la adolescencia, y llevan a las personas adolescentes a vivir en un constante conflicto interno que yo llamo: conflicto autonomía-dependencia

Este conflicto representa ese deseo de ser independiente, libre, adulto, pero a la vez la aún dependencia y necesidad del apoyo y sustento de sus padres/madres. Es un «Quiero ser mayor pero te sigo necesitando».

Una de las características más importantes de la adolescencia, que se engloba dentro de los cambios cognitivos, es la construcción de la propia identidad. Construir su propia identidad les lleva a exploran con su autonomía, a querer probar cosas nuevas constantemente, a experimentar nuevas emociones, o a poner a prueba las normas y los límites de sus padres.

Hay que tener claro, que cuando los adolescentes se rebelan y trasgreden las normas no lo hacen con el propósito de hacer enfadar a sus padres. Lo hacen para ponerse a ellos mismos a prueba, para ver «Hasta dónde puedo llegar por mi cuenta y hasta dónde te voy a necesitar». En eso se basa su aprendizaje.

La importancia de la amistad en la adolescencia

La influencia de la amistad en la adolescencia

 

En esta etapa adolescente, cierto es que la familia va teniendo menos poder influyente, y las amistades cada vez toman más relevancia en este papel. Los padres o madres siguen siendo sus referentes, sus modelos a seguir, pero es en las amistades donde encuentran su lugar. Y por eso, la importancia de la amistad en la adolescencia, el poder influyente de sus iguales es, a medida que nos adentramos en la adolescencia, más poderoso.

En su grupo de amistades encuentran su zona de confort. Su tribu. Encuentran las personas que les entienden, que comparten sus intereses y aficiones. Sienten que pueden mostrar su propia identidad sin juicios, sin censuras. Y esta es la gran diferencia, en las personas adultas a menudo encuentran una barrera para poder expresarse libremente.

Por eso es tan importante aceptar sus amistades, aunque no nos gusten -siempre que no perjudiquen su salud- , ya que para una persona adolescente la amistad lo es todo. No hacerlo, juzgar y rechazar sus amistades, es en cierto modo no aceptar a nuestro adolescente tampoco. Hay que dejar que encuentren su lugar en el mundo, ya que la importancia de la amistad en la adolescencia es vital.

Los chicos i chicas adolescentes viven un momento de gran expansión social. Se abren a nuevas amistades, a nuevos entornos sociales, especialmente a través de las redes sociales, y eso a menudo es una fuente de preocupación para las familias, pero es esencial que así sea para una persona adolescente. Es muy importante que  empiecen a construir su red social de apoyo en esta etapa de la vida. Una red que les ayudará a sostener muchos de los momentos desagradables que vivirán y también a compartir sus alegrías futuras. Y ya sabemos que es muy probable que, a medida que se hayan haciendo mayores, sus caminos se separen -¿quién sigue conservando todas sus amistades del instituto?-, pero en ese momento de su vida esas amistades son intensas y para siempre.

Si criticamos a sus amistades, si les acusamos de no tener personalidad por hacer siempre lo que hacen los demás, o incluso les prohibimos que tengan relación con personas concretas, estamos en cierto modo cortando su libertad de expresión y su propia identidad, y podemos generar numerosos conflictos y alejarlos aún más de nosotros. Respetar y valorar -en la medida de lo posible- a las amistades que ha elegido tu hijo o hija adolescente es crucial para acompañarle en su desarrollo. Es un modo de decirle «Te acepto y confío en ti».

Como personas adultas, estimular la construcción de esta red de amistades con sus relaciones significativas es una de las misiones más importantes para educar. Que las personas adolescentes tengan una red de amistades fuerte y una capacidad de generar y gestionar las relaciones sociales con los demás, hará que tengan una vida más feliz y con menos conflictos interpersonales.

Además, como he dicho, si una persona adolescente tiene un grupo de amistades en las que puede confiar tiene un grupo de apoyo fundamental para su bienestar emocional. Es muy duro no tener amistades en la vida, pero lo es aún más en la etapa de la adolescencia. Como personas adultas, no estaremos siempre a su lado para controlarlo todo, debemos confiar en su criterio y en que todo irá bien. Aunque, como padre o madre, sé que a veces es muy difícil hacerlo.

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