reseña de red de pixar

Red, una metáfora sobre la pubertad

 

Red es la última maravilla animada de la factoría Pixar, que se estrenaba este 11 de marzo de 2022 en la plataforma Disney+. Dirigida por Domee Shi, es la primera película de Pixar dirigida por una mujer.

Red nos presenta a Mei Lee, una niña de 13 años bastante intensa, muy buena estudiante y -aparentemente- segura de sí misma. Mei Lee presenta el dilema que tienen la mayoría de adolescentes: se debate entre ser la hija obediente que su madre quiere que sea y el caos propio de su recién empezada adolescencia.

Ming, es una madre muy exigente y protectora, poniendo expectativas muy altas sobre ella, cosa que para una adolescente es una situación poco deseable. Hay alguna escena, entre otras bastante vergonzosas, en la que la madre está escondida tras un árbol, mientras Mei está en clase, que es muy cómica y divertida.

Podemos encuadrar la película Red dentro del subgénero del realismo mágico. La trama se centra en Mei Lee que, al cumplir 13 años, por si los cambios en su vida y en su cuerpo no fueran suficientes, cada vez que se emociona demasiado (que le ocurre prácticamente todo el tiempo), se convierte en un panda rojo gigante.

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Normalización de la menstruación y las emociones

 

A destacar en esta película animada, es la primera vez que se trata el tema de la menstruación y los productos de higiene menstrual en una película infantil, cosa que me parece un gran paso hacía la normalización del periodo menstrual. Aunque, como pega, nunca dicen la palabra menstruación, el paso se ha quedado un poquito corto.

Pero en verdad Red no trata de la regla, va más allá. Trata de la revolución emocional que vive cualquier adolescente, trata de ese conflicto entre la búsqueda de la propia identidad personal, la identificación con el grupo de iguales, y la separación de su familia.

Mei Lee se siente como casi todas las personas adolescentes, se siente mayor, con ganas de comerse el mundo, con un fiel grupo de amigas, pero a la vez con miedos e inseguridades ante los tremendos cambios que se avecinan. Y luchando con cumplir con las obligaciones académicas y familiares.

Aunque la película parezca está enfocada a un público infantil actual, tiene más representación de los años 2000 que no de la actualidad, siendo una muestra de nostalgia millennial. Salen boy bands, teléfonos móvil con sms y poli tonos, se comunican en clase por notitas de papel y juegan con el famoso Tamagochi. No sé si eso es un acierto para conseguir la identificación de las nuevas generaciones, imagino que es un modo de afirmar que la adolescencia, aunque la tecnología evolucione, vive las mismas inquietudes físicas, sociales, emocionales, y sexuales que antaño.

Polémicas alrededor de la película

 

Algo que no me ha gustado es que hay bastantes tópicos sobre la adolescencia femenina. A primera vista las cuatro chicas del grupo son diversas, pero luego todas representan a la típica chica en la edad del pavo que babea por los chicos guapos, se obsesiona con los cantantes famosos, y que con la menstruación se vuelve gruñona y explosiva.

Una de las polémicas que se han abierto por redes sociales -en Twitter, como no- es si la historia de Red esconde una narrativa transexual. El rumor encuentra su origen en una oferta de empleo que publicaba Pixar hace unos meses en la cual se buscaba a una chica joven para doblar a un personaje transexual. La productora se mantiene en silencio sepulcral, y el público se cuestiona que podría ser Miriam, la mejor amiga de Lee. Justo en una escena la madre le dice a Mai refiriéndose a Miriam “esta chica es rara”.

Otra polémica es la sensación sutil que también deja en el aire de que Priya, la otra amiga, podría ser lesbiana o bisexual, por alguna escena que tiene con otra chica del instituto, aunque luego parece que también le gustan los chicos de la boy band.

Imagino que Pixar está poco a poco apostando por mostrar diversidad, siendo una apuesta arriesgada por las presiones de los sectores conservadores. Es triste ver que cada vez que hay un intento de paso hacía la diversidad -ya pasó con el rumor de que Elsa de Frozen sería lesbiana- hay una multitud diciendo que «no es contenido apto para menores». En mi opinión, me parece positivo apostar por incluir referentes diversos en el contenido infantil, y hacerlo de este modo, sin que haya que poner un cartel explicativo, siendo personajes con trama propia.

En conclusión, a mí la película me ha gustado mucho, y a los de casa también. Me gusta el mensaje de aceptación, que se hable abiertamente de la pubertad femenina me parece necesario. La veo una película muy recomendable para ver en casa a cualquier edad, como una simple película de fantasía para la etapa infantil, o para conversar sobre la adolescencia y sus cambios a partir de unos 9 años. También la veo una película muy recomendable para tratar en clase de quinto o sexto de primaria.

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