[Un Café Con] Montse: ser madre de adolescentes

ser madre de adolescentes

 

Seguimos con la sección de Un Café Con, en formato de entrevistas, para llevar al blog la experiencia de madres, padres, tías, familiares de nuestros queridos adolescentes.

En esta ocasión os traigo a Montse, madre de familia numerosa y bloggera, que nos cuenta como es su experiencia siendo madre de adolescentes.

¿Cuéntanos, cuantos años tienen tus hijos?  

 

La mayor tiene 18 años, la mediana 16 años y el pequeño 12 años.

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¿Consideras que están de lleno en la adolescencia? 

 

La mayor tiene superada la adolescencia, a mi parecer, siempre se ha caracterizado por ser muy madura para su edad. La mediana está en plena adolescencia, con muchos comportamientos típicos de esta etapa. Y el pequeño de la casa, con 12 años, está en la fase más incipiente.

¿Qué notas que es distinto ser madre de un adolescente a la etapa infantil o primaria?

 

Es totalmente diferente. En la etapa de infantil o primaria, aunque les dejes hacer y les vayas enseñando a tener su propio criterio, a elegir o a tomar decisiones, las riendas, por decirlo de alguna manera, las lleva el adulto. En la adolescencia el consenso tiene que ser mayor, bajo mi punto de vista. Otra de las diferencias es que un niño no te mira igual que un adolescente. Para un niño eres “lo más”. El adolescente quiere comerse el mundo y para él ya empiezas a estar “viejuno” para entender ciertas cosas. Cuando los hijos son adolescentes has de soltar mucho, darles la independencia y la intimidad que necesitan, respetar sus decisiones. Lo principal es aprender a dominar muy bien la dicotomía entre la flexibilidad y los límites. Y no es tarea fácil, cualquiera que conviva con adolescentes lo podrá afirmar.

¿La comunicación entre vosotros ha cambiado?

 

Con mis hijos siempre he conseguido tener muy buena comunicación y lo cierto es que no he notado grandes diferencias. Las diferencias son más en los enfoques y en los temas que en lo que es la relación comunicativa, que desde bien pequeños ha sido un poco de igual a igual. Sé que mis hijos confían en mí si tienen alguna preocupación, y eso en estas edades es muy importante, lo valoro muchísimo. Hay que tirar de la empatía, de escuchar sin juzgar e intentar comprenderles y respetarles, no hay más truco.

¿Qué aspectos son los que te preocupan más sobre su educación? 

 

Lo que realmente me importa es que crezcan bien como personas. Que consigan suficiente buen criterio para enfrentarse a la etapa adulta con seguridad y capacidad para hacer las cosas de la mejor manera posible. En este punto creo importante decir que de todos los elementos que he citado, se tienen que empezar a colocar los pilares en la primera infancia. Lo bueno de la adolescencia es que podemos empezar a ver los frutos de lo que hemos estado sembrando hasta ahora.

¿Hay algún aspecto que te quiete el sueño o al que temas más?

 

Siempre decimos que nuestros hijos no caerán en adicciones, o en malas compañías. Lo cierto es que tengo plena confianza en ellos. Sin embargo, siempre te queda aquello de pensar que si se les ocurriera probar o hacer algunas cosas. Aunque lo que realmente me da más miedo es el tema de las salidas. Como acabo de comentar, en el párrafo anterior, tengo confianza en su propio criterio. Me demuestran en el día a día que puedo hacerlo. Sin embargo, cuando salen, lo que no sabemos es con quién se van a encontrar, pasan muchas cosas y son muy jóvenes. Reconozco que me estreso mucho cuando salen, pero al mismo tiempo es ley de vida y les tienes que dejar hacer su camino.

Como madre, ¿qué aspectos sientes más dificultad por gestionar? 

 

En general las relaciones entre hermanos. También cuando ellos mismos se desbordan cuesta mucho mantener la calma. Otro punto que me cuesta es el hecho de que a veces sean arriesgados. Es algo normal, los adolescentes no asumen los riesgos como los adultos. En este sentido, alguna vez he entrado en conflicto conmigo misma sobre dar permiso para algunas cosas que yo consideraba en cierto modo arriesgadas. Al final suelo valorar estas situaciones como asumibles, cruzo los dedos y adelante. Hasta el momento, al final siempre han resultado ser experiencias enriquecedoras para ellos.

Como madre, ¿a qué tipo de información sueles recurrir o qué tipo de ayuda te gustaría encontrar? 

 

Soy una gran lectora desde siempre. Desde que me quedé embarazada no he parado de leer temas relacionados con cada etapa por las que han pasado. También leo alguna cosa por redes y acudo a charlas y conferencias sobre educación. Aunque lea mucho sobre el tema, eso no quiere decir que crea a pies juntillas todo lo que hay. Lo cierto es que siempre intento guiarme por el sentido común, no etiquetar y actuar sobre la marcha. No podemos uniformar la educación. Cada niño es un mundo y como ser individual has de buscar los criterios que sean más acordes a la personalidad de cada uno. En mi casa mis hijos son muy diferentes entre sí y me voy amoldando como puedo.

¿Te acuerdas de tu adolescencia? ¿Cómo fue? 

 

Recuerdo muchas cosas de mi adolescencia. Reconozco que no fue fácil. Ni a nivel de relaciones, especialmente con mis padres, ni a nivel más íntimo. En mi interior había un mar de emociones revueltas. Siempre he sido muy emocional así que ¡os podéis imaginar. Con mis hijos muchas veces me vienen mis propios recuerdos, e incluso a veces puedo ver en ellos mi propio reflejo. Retrotraerse a nuestra propia adolescencia siempre me ha parecido un buen recurso para entenderlos mejor.

¿Crees que la adolescencia es una etapa poco valorada? 

 

Totalmente. La gente tiene mucho miedo a esa etapa. Sin embargo, si consigues capear el temporal de emociones que significa, tanto para ellos como para los que les rodean, la considero una etapa maravillosa. Es en está época cuando se empieza a discernir hacia dónde se van dirigiendo. Respecto a sus capacidades cognitivas, tienen un momento genial. Es como un despertar a la vida y aumenta de nuevo la curiosidad por el entorno. La adolescencia tiene sus pros y sus contras como cada etapa de la vida. Que quizá hay más conflictos, no lo niego, pero hemos de pensar que todo ello nace de su interior, ellos mismos tienen que descubrir quiénes son y eso no es fácil. Si partimos de esa base, sabremos que en estos momentos, aunque precisen su propio espacio, sus amigos y su intimidad, nos siguen necesitando, y más de lo que nos pensamos, que los acompañemos en este viaje, aunque claro está, desde cierta distancia.

 

Muchas gracias Montse por contamos tu visión como madre de tres adolescentes, con tanto detalle y ternura en tus palabras, seguro que ayuda a muchas otras madres. Si queréis conocer más sobre su experiencia y los proyectos en los que está inmersa podéis seguirla en:

Twitter: @Mischic0syyo

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Sobre nosotros Eli Soler

Blog especializado en Adolescencia y Educación, con recursos educativos para padres y madres de adolescentes y profesorado.

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